Procesos

Picuyo y la experiencia del color

Picuyo

Irene Savino, diseñadora y directora de arte de Ekaré yPicuyo, cuenta cómo coincidieron los elementos para la realización del libro:

Es usual que al leer una historia le demos forma en nuestra mente a los personajes y espacios del relato. Para un director de arte, esta acción casi inconsciente, puede ser el primer paso hacia la materialización de un futuro libro ilustrado. Cuando leí por primera vez el manuscrito de Picuyo, lo imaginé en acuarelas de colores impactantes. El mar, con intensos tonos de azul diluido y, cruzando el cielo como una llamarada, Picuyo, el pájaro del sol.
 
Años atras, en una Feria de Bologna, conocí el trabajo de Leticia Ruifernandez. Inolvidables sus cuadernos de viaje, donde registra con frescas pinceladas de acuarela los pasajes, pueblos y gentes que va encontrando en sus andanzas. Algunos de sus cuadernos los había realizado en los meses que pasó en Latinoamérica.
Al buscar ilustrador para Picuyo no pensé en nadie mas. Por una parte valoraba la destreza plástica de Leticia y por otra me parecía fundamental que hubiese estado en la costa caribeña, lugar donde trascurre este cuento.
 
En Ekaré pensamos que las mejores ilustraciones surgen cuando el ilustrador apela a experiencias propias y las mezcla con las exigencias de la historia que ilustra. El paso de Leticia por lugares similares a la ambientación de Picuyo iban a servir para brindar veracidad a sus ilustraciones.
 
Enviamos el manuscrito a Leticia y nos alegró mucho que le entusiasmara ilustrarlo. A diferencia de la mayoría de los ilustradores Leticia no hace bocetos. Generalmente, en esbozos muy sueltos, los ilustradores apuntan una primera puesta en escena que continuarán desarrollando hasta llegar a las ilustraciones finales. En Picuyo no pasó así. La primera imagen de Leticia para un libro es ya un original. No obstante, si el resultado no termina de convencer, está dispuesta a corregir o repetir lo que haga falta hasta un resultado totalmente satisfactorio. Es una ilustradora que trabaja rápido, cuando entra de lleno en el libro, no para hasta acabarlo.
 
A los pocos meses, Leticia nos sorprendió: enviaba las ilustraciones. Allí estaba el mar Caribe en intensos azules,
 
Juan y su abuela,
 

 

Y, como una llamarada, Picuyo, el pájaro del sol, dejando “en la arena una delicada trilla de diminutas huellas.”

Leticia Ruifernández, ilustradora de Picuyo recuerda el origen visual del libro:

Picuyo me hizo adentrarme en las costas caribeñas, junto a los pescadores. Pasear con Juan por el manglar, sentir la arena blanca bajo los pies.

Para ilustrar Picuyo busqué algunas imágenes que me inspiraran y acudí a mis recuerdos de tiempos americanos. Trabajé con acuarela, por ser una técnica rápida que permite la fluidez del color y el juego con lo inesperado. Al principio, hice algunos dibujos y un pequeño story board para luego lanzarme directamente con la acuarela a ver a dónde me llevaba. Es una técnica muy fluida, que no admite retoques, donde no se puede borrar y que muestra la huella directa del trazo. A continuación algunas pruebas de imágenes que no funcionaban y repetí:

Los colores de la izquierda no eran los rosados del atardecer que el texto describe, así que lo volví a pintar para ajustarme más a la atmósfera (derecha):

La figura de la izquierda requería mostrar más desesperación: ¡es un momento dramático! La que finalmente se publicó (derecha) es más desgarrada:

En este libro hay un trabajo muy importante de diseño que hace la directora artística de Ekaré, Irene Savino. Un buen diseño hace que todos los elementos del libro se junten para que la historia pueda salir. A mí me gusta que las ilustraciones caminen también en esa dirección: la de crear, junto con el texto, buenas historias.