Entrevistas

El universo de Coco y Pío

Coco y Pío

En esta historia, dos pequeños huevos se resquebrajan uno junto al otro y de ellos nacen un cocodrilo y un pájaro. “Hola, hermano”, se saludan. En adelante Coco y Pío aprenden a hacer todo juntos: cómo comer, cómo volar, cómo flotar como troncos en el agua, cómo cantarle al sol naciente y cómo cuidar el uno del otro… Hasta que un día la corriente del río los lleva muy lejos, a un lago lleno de cocodrilos y a un bosque lleno de pájaros. Una conmovedora historia de amor fraternal y lazos familiares ilustrada con humor y poesía.

La literatura contemporánea para niños y jóvenes refleja, cada vez con mayor frecuencia, las transformaciones que se han producido en el concepto de familia: desmitifica los cambios, presenta una amplia gama de organizaciones familiares y una visión crítica de sus funciones y relaciones. Lo que se propone esta literatura es una valiosa contribución al fomento del respeto y la lucha contra la intolerancia, a la destrucción de ideas perniciosas y discriminatorias que pretenden arrogarse el derecho de decidir cuáles familias son «normales» y cuáles no. Actualmente, los autores de libros para niños y jóvenes plasman en sus obras la problemática de la estructura de la familia, y de la convivencia en su marco, como un fenómeno nada esquemático ni trivial, sino complejo, generador de satisfacciones y de álgidos conflictos.
Antonio Orlando Rodríguez

 

Estas ideas sobre la familia, la pertenencia y la identidad encuentran un eco directo en las palabras de Alexis Deacon. En una entrevista publicada en 2012 por Little Big Magazine, el autor habla sobre su trayectoria, los temas recurrentes de su obra y el modo en que escribe e ilustra historias como Coco y Pío:

Little Big Magazine: Es increíble cómo logras tan bien los personajes con tan pocas palabras e imágenes. ¿Siempre quisiste escribir e ilustrar libros para niños?

Alexis Deacon: Desde muy pequeño supe que haría historias para vivir aunque, como todos los niños, mis aspiraciones cambiaban de acuerdo a mi obsesión del momento. Un día quería ser un millonario de Playboy y, al siguiente, un viajante del tiempo o un jedi. Cuando me di cuenta que estas ambiciones estaban lejos de ser cumplidas, me propuse escribir y dibujar las historias que me imaginaba.

Little Big Magazine: Croc and Bird es sobre personajes que buscan su lugar de origen, ¿qué te inspiró a inscribir sobre este tema en particular?

Alexis Deacon: Creo que me identifico con el tema. Nunca he tenido los mismos intereses que las personas que me rodean pero tampoco me he querido cambiar para encajar en ese entorno; sin embargo, siempre es bueno saber que encajas, ¿no? Muchas de mis historias tratan sobre la posibilidad de tener ambas cosas: no dejar de ser uno mismo y sentirse parte de algo más grande.

Little Big Magazine: El tema de la familia también es muy importante en tus libros, ¿nos cuentas un poco cómo influyó tu familia en lo que escribes?

Alexis Deacon: Creo que esta pregunta se relaciona con la anterior. Cuando estaba pequeño tenía un gran sentido de la pertenencia. Mis padres eran artistas, lo que me hacía estar rodeado de cosas para dibujar y materiales para construir. Siempre me consideré muy afortunado porque mi imaginación estaba siendo alimentada constantemente. Había esculturas y fotografías en todas partes de la casa y siempre me llevaron (aunque no siempre con mi consentimiento) a innumerables museos y galerías. También viajábamos mucho… Fue una infancia divertida.

Aunque mi familia era pequeña (mi papá, mi mamá, la abuela, mi hermana y yo), me identificaba con ellos. Cuando mis padres se divorciaron luego de mi partida de casa, sentí que aquello que me definía había desaparecido. Como se han dado cuenta, ¡este tema es recurrente en mis libros!Imaginamos que escribir e ilustrar se parece un poco a la composición musical al tener que unir la melodía con la letra, ¿qué  se te ocurre primero: la historia o la ilustración?

Constantemente, es algo que veo o escucho en mi contexto lo que origina mis historias. Luego trato de escribir e ilustrar simultáneamente. Por lo general, se me vienen frases directo a la cabeza y las anoto. También hago bocetos de cómo se verán los personajes principales. Sin embargo, no tengo un sistema definido.

La dimensión visual del libro y la construcción de sus personajes también han sido abordadas desde otros espacios. Ese mismo año, The Guardian publicó en su sección Children’s Books un recorrido humorístico por el proceso de dibujo de un cocodrilo, guiado por el propio Alexis Deacon.

¿Cómo dibujar… un cocodrilo?

1) Dibujar cocodrilos es fácil. Primero, dibuja una rendija para el ojo 2) Luego, dibuja una cabeza y una gran nariz 3) …y una boca ondulada

4) Ahora añade un cuerpo robusto con patas y garras. Sólo falta la cola para terminar…

5) ¡Ahí está! ¡Terminaste tu cocodrilo! No, esto está mal.

6) Los cocodrilos no tienen plumas. Quítale las plumas. 7) Los cocodrilos tienen dientes. Dale muchísimos dientes. 8) Los cocodrilos tienen brazos y piernas con manos y pies. Vamos bien.

9) Pero los dedos y los pies deberían ser puntiagudos. También digo que le demos una gran nariz 10) Y, de nuevo, necesita una cola. Se le había caído junto a las plumas.

11) Ahora estamos listos para añadir las escamas. Los cocodrilos están cubiertos por escamas nudosas a lo largo del cuerpo. 12) Cuando digo que dibujes una rendija para el ojo, me refiero a que dibujes una rendija vertical como las pupilas de los gatos.

13) Hazlo pararse en cuatro patas y… ¡Allí está! ¡Terminaste tu cocodrilo! Oh, no.

14) Ok. Pon su cola en el piso y haz la nariz parecida a una trompeta. 15) No, perdón, como un cochino tal vez. Como una larga nariz de cochino. 16) Flexiona esas rodillas. 17) Las fosas nasales deben apuntar hacia arriba. Cambia las escamas, se ven extrañas. Hazlas ver escamosas. 18) Estoy seguro que dije eso antes. 19) No, hazlas rectangulares y más pequeñas y coloca sus ojos más arriba y flexiona los codos y… ¿De dónde salió esa oreja?

20) ¡Allí está! ¡Terminaste tu cocodrilo! Fácil. Hmmm. Algo sigue sin estar bien…
Deshazte de la oreja y pon bolitas en vez de los rectángulos, pero sólo los que están cerca del tope superior, y no en toda la cara, y no en sus piernas, y no en sus brazos, y… Oh.