Un perro en casa por Ana Garralón

Un perro en casa, un singular álbum con textos de Daniel Nesquens e ilustraciones de Ramón París, se ocupa de un tema muy querido por los niños como es el de tener un perro. En especial, esa adorable fantasía de … Mas Detalles


Un perro en casa, un singular álbum con textos de Daniel Nesquens e ilustraciones de Ramón París, se ocupa de un tema muy querido por los niños como es el de tener un perro. En especial, esa adorable fantasía de recoger un perro abandonado. Cuántas veces habremos visto a un niño acariciar a un perro en la calle sin correa y decir a sus mayores: «¿Me lo puedo llevar? No tiene dueño…». Y cuántas aparece el dueño saliendo de la tienda y mirando con cara de perro al niño.

En esta historia es el padre quien ordena a un perro abandonado que le siga. Llegan a la casa. La familia comprueba que «tenía todo: cuatro patas, dos orejas, un rabo… Era un perro». Sin nombre, ni importar su procedencia, parece ser admitido de inmediato, eso sí, a condición de que pase al baño como ordena la mamá. La verdad es que el perro desprende, en cada ilustración, unos sospechosos puntos que parecen piojos saltando alrededor. Es el niño quien se ocupa del baño, sin darse cuenta de la materia de que está hecho el animal, lo que produce una transformación sorprendente.
Estamos ante un ejemplo de lo que se considera un excelente libro álbum: el texto dice algo y las ilustraciones no sólo amplifican su significado, sino que parecen superarlo. El trabajo del joven ilustrador Ramón París es excelente: ha encontrado un recurso gráfico que le permite jugar con los significados. Cuando el texto termina, la ilustración sigue su camino hacia lo inesperado con un final que deja al lector con la boca abierta.
Obviamente no vamos a desvelar este final: los lectores avezados ya verán señales desde las guardas, y se divertirán con la metamorfosis de un perro que, al contrario que sus dueños adoptivos, se rige por coordenadas independientes a la normalidad.
Un apunte más sobre el trabajo de Ramón París: el punto de vista que presenta a sus lectores durante la historia está en la perspectiva del perro, lo que le permite presentar de forma anónima a muchos adultos que se salen del campo visual. El lánguido perro ocupa la mayor parte de las imágenes y la tinta usada para retratarlo cada vez se apropia de más espacio hasta llegar al negro total que hace virar la historia en otra dirección.
Lo inesperado y lo sorprendente tienen mucha importancia en lo literario pues ayuda a los lectores a llegar al asombro que es algo que, justamente, suelen dejar de tener rapidito en su vida cotidiana. Como los adultos protagonistas de este libro, que parecen moverse en coordenadas normales mientras el niño es el partícipe de la transformación. 
Un libro muy recomendable por su inteligencia y creatividad, por el sabio manejo de la fantasía y por una estética delicada e imaginativa.
Texto escrito por Ana Garralón para su blog anatarambana literatura infantil