Cartas de un Perro del Cerro y una Rana de la Sabana

Así se ve la carta enviada por parte de Ana Maria Machado, autora de El Perro del Cerro y la Rana de la Sabana, a Carmen Diana de Dearden, Presidenta de Ediciones Ekaré En el mundo editorial constantemente se presentan cambios … Mas Detalles

Así se ve la carta enviada por parte de Ana Maria Machado, autora de El Perro del Cerro y la Rana de la Sabana, a Carmen Diana de Dearden, Presidenta de Ediciones Ekaré
En el mundo editorial constantemente se presentan cambios en los textos para su adaptación a un formato, idioma o fin en específico. En el caso del libro El Perro del Cerro y la Rana de la Sabana, se hicieron ajustes para su traducción del portugués al español. El título, por ejemplo, pasó de ser O Gato do Mato e o Cachorro do Morro (El Gato de la Selva y el Perro del Morro) para transformarse, en nuestra lengua, al que todos conocemos hoy día. Compartimos con nuestros lectores la carta de 1981, donde la autora Ana Maria Machado, escribe a la Presidenta de Ediciones Ekaré explicando su opinión sobre la traducción de la obra y la estructura que debe llevar la historia:
«Envío la introducción, lo que me parece más difícil para ustedes es la traducción, porque tendrían que cambiar los personajes. A partir de ese punto, creo que es más fácil hacerlo ustedes mismas. Y nos escribimos para sugestiones. Explico: lo que viene después (ah, este portuñol) sería más sencillo, porque [contiene] frases más cortas. Las etapas serían: 
1. Cada animal (la rana y el perro) se alaba y dice que hizo algo a otros animales (pero no a grandes bestias salvajes), siempre con rimas (pelo/camelo, uña/vicuña, ect).
2. Se hacen el desafío de enfrentar a los grandes y anuncian lo que harán a continuación (corazón/león, etc).
3. Pero sólo enfrentan a los muy chiquititos (ojo/piojo, barriga/hormiga, etc).
4. Llega el león, todos se escapan.
5. Vuelve el perro, le tira agua del puchero, le quema con el brasero. Vuelve la rana, lo deja sordo con una campana, le enreda con lana, algo así, o lo engaña con una caña frente a su pestaña. No sé, lo que serían palabras comunes para ustedes.
6. Los otros animales vuelven y ayudan: los animales que ustedes quieran.
7. Al final, el león se va y todos descubren algo como: 
     – Es bueno pelear, pero no contigo. Tú eres como yo, serás mi amigo.
     – Y pelearemos juntos cuando venga el enemigo.
Eso es solamente un punto de partida para el trabajo. Iremos cambiando ideas (…)
Ana Maria Machado»